El pasaporte de vacunación contra el COVID-19 podría ser una realidad más pronto de lo imaginado. En Israel debutó este documento que permite a las personas inmunizadas asistir a eventos, frecuentar restaurantes y gimnasios en el país.

«Pronto» es el futuro más cercano para los países que comenzaron la vacunación temprana, incluyendo Estados Unidos, donde el gobierno del Presidente Biden se ha comprometido con el concepto de pasaporte de vacunación y está presionando al Departamento de Salud y Servicios Humanos para que establezca estándares en los establecimientos de servicios y productos del sector privado.

“Hay una inevitabilidad en esto”, dice Alexandra Phelan, académica en derecho internacional y miembro de la facultad del Centro de Ciencias y Seguridad de la Salud Global de la Facultad de Medicina de la Universidad de Georgetown. «Fundamentalmente, los gobiernos quieren implementar estos mecanismos, porque no solo se trata de proteger la salud pública, sino de reactivar la economía y eliminar las barreras para viajar».

Sin embargo, no podrá estar al alcance de aquellos países que aún esperan ser vacunados o no están siendo vacunados a un ritmo acelerado, significando que las sociedades ricas alcancen otro nivel de la pandemia mientras las pobres esperan su inmunización, creando una brecha económica más evidente.